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¿Qué es un sensor de luminosidad y para qué se utiliza?

Fecha de publicación
Jueves, 14 Oct, 2021

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Un sensor de luminosidad es un dispositivo que tiene muchas aplicaciones pero, de entre todas ellas, la más destacable de todas es que nos permite hacer un uso mucho más eficiente de la energía que utilizamos, adaptando la potencia de las luminarias a la luz ambiental existente.

Sigue leyendo y te contamos mucho más sobre los sensores de luminosidad y para qué se utilizan.

 

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¿Qué es un sensor de luminosidad?

 


Un sensor de luminosidad es un dispositivo que permite conocer el grado de iluminación de un entorno concreto. Los sensores de luminosidad suelen estar conectados a otros dispositivos, que son los receptores de esta información respecto a la luminosidad ambiental detectada y, a partir de esta información, actúan de un modo u otro.

 

 


¿Cómo funciona un sensor de luminosidad?

 


Existen diferentes tipos de sensores de luminosidad. No obstante, en la mayoría de casos, un sensor de luminosidad está formado por dos partes claramente diferenciadas: un emisor de luz y un receptor de luz.

El emisor de luz, como su nombre indica, emite luz. Esta luz, así como la luz ambiental preexistente, es la que es percibida por el receptor de luz. Al conocer la luz inicial que emite el emisor, en comparación con la luz total que recibe el receptor, se puede conocer la cantidad de luz ambiental exacta que hay en el entorno en el que se ha instalado el sensor de luz.

 

 


¿Cómo se instala un sensor de luminosidad?

 


La instalación de un sensor de luminosidad es muy sencilla. Basta con colocarlo en un entorno en el que reciba la luz más representativa del espacio en el que se encuentra. Además, el sensor de luminosidad necesita contar con una fuente de energía, que puede ser una conexión directa a la red eléctrica o, si esto no fuera posible, a una batería que le sirviera de alimentación.



Además, hay que tener en cuenta que la mayoría de los sensores de luminosidad son sensibles a la temperatura. Por ello, lo más aconsejable es utilizarlos en entornos donde la variación térmica oscile entre los 0 y los 45 ºC como máximo. En el caso de necesitar instalar sensores de luminosidad en espacios donde las temperaturas van a ser extremas, es necesario contar con un sensor de luminosidad adaptado a este tipo de condiciones.

 

 


¿Qué ventajas tiene contar con un sensor de luminosidad?

 


Más allá del hecho de conocer el grado de luz ambiental, contar con un sensor de luminosidad tiene diferentes usos y aplicaciones muy prácticos.

A grandes rasgos, su principal uso consiste en que permite adaptar la iluminación artificial a las necesidades reales. Es decir, teniendo en cuenta la luz natural, se puede ajustar la luz artificial a estas condiciones para obtener un grado de iluminación óptimo sin necesidad de hacer un uso excesivo e innecesario de la energía. De hecho, debido a este uso más eficiente de la energía, otra de sus principales ventajas radica en que permite un ahorro no solo energético, sino también económico considerable.

Por otro lado, la capacidad de conocer la luminosidad ambiental permite adaptar la iluminación artificial no solo para disponer de un grado de iluminación óptimo para realizar distintas tareas, sino también para adaptar la iluminación a la creación de ambientes y atmósferas concretas. Como por ejemplo se puede hacer con la consola de Scena, que nos permite adaptar la iluminación de un mismo espacio según las necesidades de iluminación de cada momento, así como a cada una de las actividades que se van a realizar en los distintos momentos a lo largo del día.




 

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Fecha de publicación
10/13/2021