Desde esta mirada, el estudio Blanes Urigoitia desarrolla una arquitectura que entiende la vivienda como una relación precisa entre contenido, contenedor y entorno, donde el lenguaje arquitectónico se construye a partir del cuidado de los detalles, la calidad de los materiales y la sensibilidad hacia el uso cotidiano.
En Casa ES y Casa NE, ambas en Madrid, esta visión se traduce en dos viviendas de carácter distinto, pero unidas por una misma sensibilidad: la búsqueda de una calidad arquitectónica donde lo construido y lo vivido se sostienen mutuamente.

Simon 270 en acabado cava, Casa NE. Fotografía: Alberto Amores
Integración, continuidad y precisión
Cuando la arquitectura se define desde la precisión, cada elemento debe integrarse con naturalidad. Simon 270 responde a esa lógica de discreción, orden y continuidad visual.
Su diseño minimalista favorece una presencia contenida, capaz de acompañar la arquitectura sin interrumpirla. Su tecla de gran formato y accionamiento pulsante facilita una distribución regular y alineada en cualquier configuración, manteniendo la coherencia visual del conjunto.

Simon 270 en acabado cava, Casa NE. Fotografía: Alberto Amores
Más allá de su función, la serie se incorpora como una capa sutil del proyecto, en diálogo con la materialidad de cada espacio. Su capacidad para integrarse con discreción, ya sea sobre superficies de madera, metal o piedra, refuerza la coherencia de los acabados y aporta una continuidad material que se percibe en cada estancia.
Casa ES: una vivienda articulada en torno a la naturaleza
Ubicada en el entorno de General Perón, Casa ES surge de una reforma integral que reorganiza la vivienda a partir de un gran espacio central abierto, articulado en torno a materiales con identidad propia: roble, nogal y piedra. La intervención construye una atmósfera cálida y luminosa, donde la vida doméstica se articula alrededor de un patio interior que actúa como núcleo del proyecto.
En el corazón de la vivienda, la presencia de un Platanus hispanica introduce una dimensión natural que atraviesa visualmente las transparencias del interior. En este contexto, Simon 270 Mínima en acabado negro se integra con naturalidad en la arquitectura, reforzando la coherencia visual del proyecto y subrayando la continuidad entre los espacios.

Simon 270 en acabado negro, Casa ES. Fotografía: Alberto Amores
Casa NE: sobriedad exterior, riqueza espacial interior
En Pozuelo de Alarcón, Casa NE presenta hacia el exterior una expresión contenida, casi silenciosa, que da paso a un interior denso, articulado por materiales de gran fuerza expresiva: piedra natural, mármol travertino y madera de roble.
Patios, recorridos y escaleras conectan los distintos niveles de la vivienda y establecen una secuencia espacial precisa, donde cada elemento responde a una intención clara. La luz natural acompaña este recorrido, modulando atmósferas y subrayando los acabados con detalle.

Simon 270 en acabado cava, Casa NE. Fotografía: Alberto Amores
En coherencia con esta propuesta, Simon 270 en acabado cava se incorpora con una presencia precisa y contenida, acompañando la materialidad de cada espacio. Su capacidad para integrarse sin protagonismo, manteniendo una continuidad visual cuidada, refuerza la idea de una arquitectura donde cada detalle suma al conjunto. El proyecto cuenta con la participación de Banab Arquitectura y Construcción, Félix Camazón Estudio e Ingeniería Invisible.
La arquitectura también se construye desde lo mínimo
En proyectos como Casa ES y Casa NE, la calidad arquitectónica no depende únicamente de la organización del espacio o de la elección de los materiales, sino también del modo en que cada decisión, incluso la más discreta, contribuye al carácter del conjunto. La iluminación, los acabados, los recorridos y los elementos técnicos forman parte de una misma narrativa.

Simon 270 en acabado negro, Casa ES. Fotografía: Alberto Amores
En ese territorio, Simon 270 demuestra su capacidad para integrarse con naturalidad en proyectos residenciales contemporáneos, aportando una presencia cuidada y coherente con la propuesta arquitectónica. Su discreción y precisión permiten que cada mecanismo se incorpore como una pieza más del lenguaje del espacio, sumando coherencia visual y refinamiento al conjunto.
Porque en la vivienda contemporánea, el detalle no es un gesto secundario. Es una parte esencial del proyecto arquitectónico.