Entrevista a Sebastián Mealla: “La mejor manera de entender la luz es experimentarla”
29 Noviembre 2022
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Sebastián Mealla, de ProtoPixel, relata el reto de aplicar la tecnología digital en La Casa de la Luz para acercar las nuevas posibilidades expresivas de la luz a las personas.

Sebastián Mealla es licenciado en Comunicación, máster en Psicología cognitiva, con doctorado en Interfaces persona & ordenador. En el año 2015, cofundó la empresa ProtoPixel, actualmente especializada en tecnología digital de la luz y el desarrollo de productos y herramientas para empresas e instituciones, que permite a cualquier usuario diseñar, desplegar y controlar proyectos de iluminación desde cualquier dispositivo o lugar. Entre sus trabajos recientes, además de socio tecnológico en La Casa de la Luz de Simón, figura su colaboración con Ingo Maurer, proyectos para Seat y Audi, o festivales de música como Sonar o Primavera Sound. Desde su posición de director de ProtoPixel cree que la mejor manera de comprender la luz es experimentarla y augura un gran futuro a la luz como vehículo de expresión.

 

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- Qué crees que puede aportar La Casa de la Luz a la ciudad de Madrid?

Es un espacio para reflexionar, pensar y experimentar la luz y su impacto en las personas y en la sociedad. La Casa de la Luz tiene una fuerza demostrativa muy importante. Yo vengo del mundo de la música, y una manera clara de entenderla es experimentarla. La luz es un elemento tan cotidiano y tan básico en nuestras vidas que muchas veces ya la damos por supuesta.

 

- La Casa de la Luz es ya una realidad consagrada a la cultura de la luz. ¿Qué papel dirías que juega en los espacios que habitamos?

Su papel es fundamental en la manera en que percibimos, sentimos y aprendemos los espacios. Nuestro comportamiento, de modo implícito y explicito, está afectado por la luz. Hoy todavía tenemos una idea muy tecnificada de la luz. Pero en realidad la tecnología nos permite nuevos facilitadores para integrar la luz de forma más emocional y humanizada.

 

- La Casa de la Luz también se interroga sobre “como querríamos que fuera la luz del futuro”. ¿Tú que le pedirías a esa iluminación por venir?

Me gustaría un futuro para la luz diverso, inclusivo y creativo. Que no es muy diferente al mundo de la música actualmente. Hoy por hoy la barrera de la luz es que está reducida al uso y no se aplica a la creación. Pienso que la luz ha de tener un papel más expresivo para todas las personas. El mundo de la música ha diseminado muy bien el valor del sonido de calidad. En la esfera de la luz, cuestiones como la temperatura de color o ciclos circadianos son tecnicismos que todavía se han de transmitir bien a la gente.

 

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Gallery Sessions - Fotgrafía: © Acid House

 

- Esta nueva expresividad con la luz, ¿dónde puede encontrar inspiración?

Estamos inmersos en una cajita de conceptos de luz muy funcionales y básicos. Y tiene mucho recorrido para expandirse. El cine ha transmitido la emocionalidad de la luz muy bien. Y el director de fotografía ha llevado el valor de la luz a las casas. Si queremos una luz versátil, se puede aprender mucho del séptimo arte y sus narrativas. En La Casa de la Luz también se van a producir polinizaciones de estas disciplinas. Por otra parte, el lighting designer se ha ido popularizando a medida que la tecnología de la luz también lo ha hecho. Los festivales de luz que se celebran en muchas ciudades están así mismos contribuyendo. Una de las grandes limitaciones ha sido la accesibilidad a los recursos tecnológicos.

 

- La especialidad de ProtoPixel incide precisamente en eso.

Nuestro trabajo es aportar herramientas facilitadoras. Y la tecnología digital puede volver accesibles ciertos contenidos para todos. Se trata de llegar a la accesibilidad del conocimiento lumínico.

 

- Tras toda tu implicación en el proyecto, ¿qué le dirías al visitante que va a encontrar en La Casa de la Luz?

Encontrará un espacio donde la luz es protagonista y la capacidad funcional, emocional y creativa de la luz está aplicada en el espacio, ‘bajada’ al espacio. La Casa de la Luz permite hacer posibles muchas versiones de la luz. Aprender sobre su diversidad y riqueza. Y hallarán un espacio que contribuye a entender la naturaleza dinámica y viva de la luz, en contraposición con la luz como algo monolítico.

 

- En La Casa de la Luz se trataba de hacer real una visión de la luz de Simon, en este caso interpretada por Antoni Arola como diseñador ¿Cómo lo habéis desarrollado?

Ha sido una experiencia enorme de colaboración y co-diseño, para poder maridar el mundo de la luz en el espacio y la arquitectura, con la tecnología como herramienta que lo facilita. Simon había desarrollado un concepto muy potente: la luz como transformadora directa del espacio, decorar con luz, más allá de la lámpara. Antoni Arola ponía el énfasis en una visión de la luz inmersiva, emocionalmente muy potente, escenográfica. Pero como diseñador se encontró con posibilidades enormes porque la tecnología le permitía controlar cada pixel. Ante tantas posibilidades, el reto fue encauzarlo.

 

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- ¿De qué modo habéis hecho crecer el proyecto?

Ha sido un proceso que requirió muchos cambios e interacciones. El resultado de hoy es uno de los cientos posibles. Para nosotros ha sido como adaptar la tecnología a un proceso creativo. Y esto nos ha ayudado a crear un lenguaje conjunto, por un lado, el artístico y espacial, con el nuestro de ProtoPixel que es de software informático.

Simon lleva más de cien años pensando sobre la luz. Y desde ProtoPixel nos dedicamos a digitalizar esta industria. Se necesita esta convergencia, la capacidad y visión creativa de la luz y el vehículo tecnológico. Por eso hablamos de orquestar la luz, para combinar todo esto de un modo que no requiera gran complejidad para el usuario final.

 

- ¿Quieres decir que ya me puedo “llevar a casa” una atmósfera Antoni Arola, por ejemplo?

Sí, se puede replicar. Es interesante potenciar las creaciones de luz. Se pueden digitalizar los conceptos de luz y entender como canciones. En casa y en los espacios que habitamos, es posible desplegar las canciones o escenas lumínicas creadas por talentos de la iluminación. De forma sencilla, funciona con una app que asignas a un interruptor. Esta luz customizada es la colaboración que estamos haciendo con Simon.

 

-Tus señalas que uno reto fue ponerle nombre a la luz, cuando la iluminación es el pixel.

Una vez creado un lienzo lumínico tan flexible, necesitas los conceptos que te permitan nombrarlo. Piel, mapa, partitura de luz, son herramientas de trabajo. Estamos en espacios que se iluminan por si solos, no por lámparas. Todo el espacio es lumínico. Entonces, ¿cómo lo nombramos o subdividimos para entendernos? Mediante la iluminación, en un mismo espacio puedes definir cuatro distintos. Ya no hay una barrera física, sino que es experiencial. Puedes asociarlo a la función del espacio y usar conceptos relacionados con lo emocional y social. Sería definir la luz desde la experiencia, más que desde la técnica. Igual que en la música hay el chil, relax, summer, fiesta. La Casa de la Luz es un laboratorio donde también ponemos a prueba todos estos conceptos.

 

- Comparas la luz con la música, en fidelidad y emocionalmente ¿Así tendría que ser con la iluminación?

En ProtoPixel venimos del audiovisual, del ecosistema de los “Media”. Hemos trabajado con creadores de sonido, video, movimiento. Y luego se sumó la luz. A lo que ahora nos dedicamos íntegramente. La luz no vive aislada, tiene que poder dialogar con otros medios. Nosotros hemos podido demostrar que, a partir de poner las herramientas, lo más importante es la creatividad. Hoy por hoy, podemos tener el control de la luz en cuanto a pixel, de una granularidad y precisión altísima, que sería el equivalente de la alta fidelidad en sonido. Por una parte, hay que crear ese hi-fi lumínico que falta. Pero también, los elementos necesarios para emocionar con la luz.

 

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Torre Glories - Fotgrafía: © Protopixel

 

- A veces la tecnología digital se percibe como algo frío o técnico. Tú haces referencia a humanizar la luz.

Humanizarla es convertir la luz en un elemento más cercano a nosotros, desde el punto de vista de uso y también desde lo emocional y la creatividad. De qué manera yo me puedo expresar con la luz. Todo el mundo habla de experiencias únicas, pero a veces la tecnología nos hace iguales. Esa ruedita que nos uniformiza. Por eso nosotros creamos tecnología partiendo de que no todos somos iguales y que la herramienta tiene que fomentar esa creatividad.

 

-Como CEO y Cofundador de ProtoPixel, ¿qué te llevó a crear esta empresa? ¿Cuál ha sido su evolución?

La creamos en el año 2015. Somos cuatro fundadores. Inicialmente, trabajamos en tecnología musical, interfaces musicales. Llegamos a la luz de forma casual, a partir de un encargo de la Torre Agbar, en el distrito tecnológico de Barcelona. Nos pidieron un sistema que diera un cambio lumínico a la fachada relacionado con sonido. Fue entonces cuando vimos la posibilidad de trasladar las metáforas de la creación musical a la creación lumínica. En estos momentos estamos dedicados totalmente a la tecnología digital para acercar las nuevas posibilidades de la luz a las personas.