Los espacios naturales son activos de salud. Sus cualidades terapéuticas y de bienestar están avaladas por la comunidad científica y entidades como la Federación de Parques Nacionales y Naturales (EUROPARC) dan soporte para maximizar sus contribuciones para:
Estilo de vida activo y sano: mejora la calidad del sueño, previene la obesidad, favorece la práctica de ejercicio físico, mejora motora fomentando una juventud y envejecimiento activos.

Control del riesgo y mejores condiciones de salud: mejora las funciones cognitivas infantiles y en mayores, disminuye la mortalidad prematura y aumenta la esperanza de vida, fortalece el sistema inmunológico, disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer o demencia.
Mayor bienestar emocional, prevención y control de salud mental: mejora el estado de ánimo y autoestima, disminuye el riesgo de ansiedad, depresión y estrés.
Cohesión e interacción social e intergeneracional: reduce la sensación de aislamiento y soledad.
Además, incrementa la concentración, la creatividad y la calidad urbana.