En el sector del diseño, el interiorismo y la arquitectura, una de sus aplicaciones se focaliza en automatizar tareas como la búsqueda de materiales, mobiliario o sistemas de iluminación. Lo que supone una contribución para agilizar trabajos. La IA también puede plantear bocetos y esbozos, trasladando y plasmando ideas en un papel u ordenador. Es una herramienta capaz de representar con suma rapidez propuestas espaciales para mostrárselas a un cliente. Y en ello aventaja a la representación arquitectónica digital y realista, conocida como render, todavía hoy un proceso lento y costoso.
A un cliente o usuario de diseño y arquitectura, la IA puede ayudarle a definir ideas o pensamientos, y contribuir a que descubra, mediante el juego, aspectos que desconoce o de los que tiene conocimiento parcial. En el capítulo generativo, ante la cuestión de si la IA anula o frena la creatividad humana, se deriva que más bien constituye una fuente de inspiración. Un punto de partida. Y el conocimiento de la persona es primordial.
Por el momento, la inteligencia humana del diseñador y el arquitecto sigue considerándose fundamental para interpretar lo que le explica un cliente. Nos encontramos en la fase deslumbramiento por la novedad de la tecnología. Pero en los próximos tiempos se verán con mayor claridad las herramientas realmente útiles que ofrece el IA.