En los años 30, durante la Segunda República, Barcelona hizo realidad un innovador proyecto para combatir la falta de vivienda social: la Casa Bloc, cinco edificios de viviendas obreras dispuestos en forma de ese. Fue construida entre 1932 y 1936 en el barrio de Sant Andreu, impulsada por la Generalitat de Catalunya y proyectada por Gatcpac (Grup d’Arquitectes i Tècnics Catalans per al Progrés de l’Arquitectura Contemporània). Además de representar un nuevo concepto de vivienda social, se convirtió en uno de los mejores ejemplos de arquitectura racionalista del siglo XX (una corriente fundamentada en la razón, de líneas sencillas y funcionales, que renunciaba a la ornamentación excesiva y otorgaba una gran importancia al diseño).



