Por otro lado, la llegada de las baterías de estado sólido se prevé como la solución al alto coste de las baterías actuales. Se trata de un nuevo modelo de batería que en lugar de utilizar un líquido conductor, utiliza materiales sólidos como el vidrio.
Esto permite que las baterías tengan una mayor vida útil, sean más seguras, se reduzca el tiempo de carga y sean más económicas. Estas baterías empezarán a estar presentes por primera vez en 2022, pero dentro de unos años causarán una auténtica revolución en la industria del automóvil, y será cuando probablemente el coche eléctrico acabe de despegar.
En definitiva, y como hemos podido ver a lo largo del artículo, el mantenimiento del coche eléctrico es mucho más barato que el de combustión, gracias a un funcionamiento más simple. El elemento más sensible al desgaste es la batería, aunque cada vez son más robustas y eficientes gracias a la mejora continua que los fabricantes aplican continuamente en sus propiedades químicas y estructurales.
Además, con la llegada de las baterías de estado sólido, la mayoría de las debilidades se resuelven, por lo que podemos decir sin temor a equivocarnos que el coche eléctrico es una apuesta de presente, pero sin duda lo es también de futuro.
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