Esta disciplina que estudia el impacto de los entornos construidos sobre el ser humano, tanto a nivel físico, mental como emocional, persigue mejorar el bienestar de las personas mediante proyectos más conscientes. Crecen los programas y masters sobre neuroarquitectura, que protagoniza simposios internacionales. Como el último organizado en Barcelona bajo el título Mind Body Space, con dos jornadas celebradas en La Casa de la Llum de Simon.
Surgida de la intersección entre la neurociencia y la psicología ambiental con la arquitectura, la neuroarquitectura cuenta ya con un significativo cuerpo de evidencias científicas. Los edificios y espacios que habitamos, el urbanismo de una ciudad o el paisaje que contemplamos, inciden directamente en nuestro cuerpo y mente, e influyen en factores cognitivos, estado de alerta o relajación y, en suma, en nuestro estado anímico y salud. Lo que bastantes profesionales de la arquitectura ya reconocían mediante observación intuitiva, la ciencia hoy lo corrobora. Sin embargo, este enfoque holístico de la arquitectura para mejorar el bienestar humano sigue entrado muchas veces en conflicto con la manera que buena parte de promotores e inversores inmobiliarios abordan su quehacer.



