Ahora que ya conoces los principales tipos y estilos de iluminación, es hora de saber cómo elegir la iluminación correcta de tu hogar. Lo mejor es seguir las bases de la iluminación biodinámica, que es la que trata de reproducir la luz natural a lo largo del día y la noche. Esta es la mejor opción para que nuestra salud no se vea afectada ni a corto ni a largo plazo. Para ello, deberás tener en cuenta:
Tipo: prima la luz natural sobre las demás, pero cuando tengas que utilizar luces artificiales, elige la general para el techo o zonas de paso y las demás en las situaciones que hemos comentado anteriormente.
Estilo: la luz directa es la más luminosa, pero también la que más fatiga puede causar. La indirecta es suave por lo que solo es aconsejable en ambientes relajados. Los otros estilos están pensados para situaciones muy concretas.
Tono: normalmente, la luz blanca se utiliza en estancias como la cocina, el baño o estancias donde necesitas más claridad. La luz amarilla o cálida es la mejor para zonas donde el principal propósito es relajarse, como por ejemplo el dormitorio o la sala de estar. Para crear otros ambientes, las bombillas de colores RGB pueden ayudarte.
Potencia: generar una luz con la potencia adecuada en cada momento es esencial. Lo mejor es instalar reguladores que nos permitan ajustar la potencia a nuestro antojo, así podremos ajustarla según el momento del día o situación.
No infravalores el poder de la luz porque se trata de un elemento muy importante durante nuestro día a día. Si no elegimos la correcta tu cuerpo va a notar rápidamente los efectos negativos, creándonos un malestar e incomodidad creciente. Para que esto no te ocurra, sigue los consejos que te hemos dado e ilumina tu casa pensando en tu bienestar.
