En este entorno tan rico y frágil, era esencial plantear una iluminación discreta, eficaz y visualmente integrada. Por eso, se ha utilizado Campus+ en acabado oxicor, una luminaria robusta, de geometría limpia y con un tono que se funde con los materiales naturales y el entorno vegetal.
Su instalación ha tenido en cuenta la presencia de árboles de gran porte y la necesidad de preservar la armonía visual, con una distribución de luz controlada que evita la contaminación lumínica y favorece el confort visual nocturno.
Campus+ actúa como una luz compañera: aporta seguridad, visibilidad y continuidad sin desdibujar el carácter del lugar. Su diseño vertical, sobrio y adaptable permite un diálogo entre tecnología y entorno.

Con esta actuación, el recorrido entre el Mirador y el Parque Moret no pierde su identidad cuando cae el sol. La iluminación propone un nuevo relato del espacio: silencioso, seguro y estético, donde la ciudad no se impone a la naturaleza, sino que camina junto a ella.
Este tipo de intervenciones resumen nuestra forma de entender la iluminación exterior: como una herramienta para conectar paisaje, historia y personas, con respeto, experiencia y visión de futuro.