Las canalizaciones eléctricas tienen que ser resistentes y seguras al mismo tiempo. Además, también se busca que se puedan integrar lo mejor posible en el entorno, consiguiendo que su instalación sea lo más estética posible. Debido a esto, muchas canalizaciones eléctricas se ubican empotradas dentro de la propia arquitectura de los edificios, lo que permite que pasen completamente desapercibidas. Sin embargo, cuando esto no es posible, existen diversas soluciones que responden estas necesidades.
La funcionalidad de las canalizaciones eléctricas no empotradas es la misma que las sí que están empotradas, por lo que desde un punto de vista funcional no existe diferencia alguna. Sin embargo, existen determinados entornos en los que, debido a sus características particulares, no es posible o recomendable la instalación de canalizaciones eléctricas empotradas y, en estos casos, la mejor opción será decantarse por canalizaciones eléctricas no empotradas.
En este sentido, se puede dar, por ejemplo, el caso de un espacio multifuncional o efímero que requiera la capacidad de distribuir el cableado. Así mismo, también puede darse la situación en la que la instalación de las canalizaciones eléctricas no se puede empotrar en paredes y techos debido a la propia arquitectura del inmueble (por ejemplo edificios antiguos con paredes de piedra). Además, puede darse el caso de que, debido al buen estado del edificio, no interese llevar a cabo grandes obras o reformas por el momento. Además, también hay que tener en cuenta que las canalizaciones eléctricas no empotradas son considerablemente más económicas que las que sí que lo están, por lo que puede ser otra razón importante a la hora de valorar si interesa más realizar un tipo de instalación u otra.