La industria de la automoción tiene un papel estratégico en la economía española y es un sector con efecto tractor por su peso en el PIB nacional, el empleo directo e indirecto que genera y su aportación en la balanza comercial. Mirando a través de cifras, el sector representa el 10 % del PIB y el 19 % de las exportaciones españolas, da trabajo a 650.000 personas de forma directa y casi 2 millones de puestos de trabajo están ligados a este sector.
Concretamente, se trata del tercer sector industrial de España, después de la alimentación y la química, y el primer sector exportador con un claro efecto tractor para otras industrias como la del refino, siderurgia y bienes de equipo.
Con el objetivo de seguir siendo el segundo mayor fabricante de automóviles de Europa y el 8º en el ámbito mundial, el Gobierno español ha aprobado el Plan de Impulso de la Automoción, siendo el más ambicioso de las últimas décadas. En líneas generales, es un proyecto aceptable y trata de dar soluciones y respuestas a aspectos clave que el sector necesita para una reactivación rápida y duradera a corto plazo, es decir, para este año en curso, y a medio plazo, para los próximos años 2021 y 2022.
En concreto, en el sector de la electromovilidad, Cataluña cuenta con una cadena de valor industrial para las infraestructuras de recarga y la moto eléctrica cada vez más importante, muy vinculada a otros sectores como el de bienes de equipamientos y la electrónica de potencia. Podemos estimar que el 80 % de la fabricación nacional de infraestructuras de recarga está localizada en Cataluña, con una actividad de exportación muy destacada.
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