Si traemos estas ideas a nuestros días, no es difícil imaginarse espacios creados basándose en materiales naturales, reciclados o extraídos del entorno más cercano y cuyo proceso industrial implique un bajo empleo de energía. Todo ello con el objetivo de que la vivienda armonice con la naturaleza, la integre mediante el empleo de vegetación de interior o funcione en conexión visual con patios o jardines, a lo que se une la elección de tonalidades tomadas también de la naturaleza: azules cielo, cálidos blancos, tierras o verdes. Un ejemplo de este estilo orgánico y natural lo encarna bien el espacio denominado ‘Topografía del placer’, diseñado por la arquitecta e interiorista Lorna de Santos para Casa Decor 2020, y que se calificó de minimalismo cálido o wabi-sabi, un término tomado de la cultura japonesa que define una estética basada en la belleza de la imperfección.

El valor del hecho a mano, con su bella imperfección y fragilidad, y el equilibrio entre vida humana y entorno natural son dos de las claves del diseño interior e industrial hoy. Son numerosas las editoras de mobiliario, iluminación, revestimientos, textiles y accesorios que se han sumado a la investigación y búsqueda de su wabi-sabi propio. El resultado de ello son productos y actitudes comprometidas con el medio natural, telas realizadas a partir de residuos de los mares, asientos 100% reciclables y reciclados o baldosas realizadas a partir de residuos de fábrica y gran nivel técnico.

Como decía el arquitecto y urbanista brasileño Paulo Mendes da Rocha: “Todo espacio es público, el único espacio privado que puedes imaginar está en la mente humana”. Y es que todo está conectado, el cambio climático lo está demostrando.
El mundo está viviendo una era de transformaciones sociales y económicas, pero, sobre todo, de carácter ecológico que nos animan a pensar como el polifacético William Morris, “El secreto de la felicidad reside en mostrar un genuino interés en todos los detalles de la vida diaria”, ese el camino hoy.