Un detector de movimiento para luz es un dispositivo que, cuando detecta movimiento dentro de su ángulo de alcance, enciende y apaga automáticamente la luz. De esta forma, se consigue un notable ahorro de energía y económico, además de un plus adicional de seguridad y comodidad. Además, los sensores encienden o no las luminarias en función de la luz natural que haya en cada momento de forma automática. Es decir, si hay mucha luz en el espacio, la luz no se encenderá aunque haya movimiento. Pero si es de noche pasará lo contrario: sí que se encenderá con idéntico movimiento.
El funcionamiento básico de un detector de movimiento para luz es el siguiente: el sensor enciende automáticamente la iluminación si se cumplen unas determinadas condiciones de movimiento o presencia y poca luminosidad. Las luces permanecen encendidas siempre que se detecta movimiento y se apagan pasado un tiempo (que se puede programar de forma personalizada) desde la última detección de movimiento. Si antes de llegar al tiempo programado el sensor vuelve a detectar movimiento, se recarga de nuevo el temporizador y se vuelve a contar el tiempo.
Para poder realizar su función, los detectores llevan incorporados unos sensores, que pueden ser de diversos tipos.

