Tecnología para humanizar la iluminación en La Casa de la Luz
6 Septiembre 2022
la_casa_de_la_luz_articulo_sebas_cabecera

Sebastian Mealla, CEO de ProtoPixel, se ha encargado de implementar la tecnología digital en el espacio de Simon para la creación de nuevas experiencias de luz.

La participación de ProtoPixel, como socio tecnológico de Simon en el proyecto de La Casa de la Luz, ha tenido por objeto implementar soluciones de diseño, control y automatización de la iluminación. Se trataba de hacer real una visión de la luz de Simon en su recién inaugurado espacio insignia en Madrid.  “Dar vida y capacidad de control lumínico a ese nuevo concepto de Simon para crear una experiencia de luz que va más allá de la lámpara e involucra a todo el espacio”, especifica Sebastián Mealla, CEO de ProtoPixel.  

 

Su misión se ha centrado en la zona consagrada a experimentar con la iluminación en todas sus facetas, en la planta inferior. Es la propia luz la que permite transformar el espacio cuando se desea, según las actividades que allí se realizan: como showroom experiencial, o como sala para conferencias, actos y otros eventos. Y muestra su gran potencial cuando en un mismo espacio y solo mediante la iluminación, se transmite secuencialidad o se fragmenta en distintas áreas.

 

article1

 

Un control de la luz pixel a pixel

Su trabajo lo ha realizado en estrecha colaboración con el diseñador Antoni Arola, con una larga trayectoria en el ámbito de investigación lumínica. “Arola definió como se debía comportar la luz en el espacio –aclara Mealla-, y nosotros nos pusimos a crear un entramado digital, que genera esas pieles de iluminación que hoy se pueden controlar a nivel de pixel”. Una tecnología que, así mismo, supone simplificar el diseño y control de la luz mediante distintas herramientas y recursos, y democratizarla.

 

El proceso ha sido largo y con múltiples interacciones, a fin de mostrar en el nuevo espacio de Simon una luz que se pueda diseñar con gran flexibilidad. El resultado final es un proyecto que está más cerca de una plataforma abierta de luz que no de un concepto cerrado. “La Casa de la Luz más que un cuadro es un lienzo. Se ha ideado para hacer propuestas en ese espacio. No es un producto acabado”, indica.

 

Una iluminación dinámica

En realidad debería llamarse, bromea Mealla, “La casa de las luces”.  Pues es un espacio donde Simon muestra la capacidad transformista de la luz y los múltiples tipos posibles. Su cometido desde ProtoPixel ha sido crear una piel de cientos de miles de pixeles, teniendo en cuenta que cada pixel ofrece muchas posibilidades de color, intensidad, secuencias... “Se nos pidió ese ‘pincel’ tecnológico para pintar con la luz”. 

 

Esta tecnología digital al servicio de la luz se ha concebido para ser dinámica. En cuanto a cambios de color, pero también en los cambios de estaciones, pues no es la misma luz en otoño que en verano, de día o de noche. De igual modo, varía si se organiza un evento u otro. “Es un espacio muy visionario que mira hacia adelante. Tiene capacidad inmersiva, de envolverte”, concluye Mealla.

 

article2

 

La luz como vehículo de expresión

En su participación, ProtoPixel destaca el desarrollo, en sí mismo, de un leguaje para vincular el mundo de la luz en la arquitectura con el de la tecnología digital. Un camino que han iniciado en La Casa de la Luz y supone una aportación para otros creadores y diseñadores. Con el concepto de piel se nombra el resultado de decorar con la luz formulado por Simon, y permite transformar un espacio tantas veces como se quiera. La confección de mapas de luz y partituras de luz son instrumentos al servicio de componer atmósferas y escenas imaginadas por talentos de la iluminación.

 

La customización de la luz no ha hecho más que empezar, según Mealla. Ve La Casa de la Luz como el principio de algo que nace: la luz no solo en su aspecto funcional, sino como vehículo de expresión para cualquier persona. Es también un laboratorio donde se están poniendo a prueba diversidad de conceptos. El nuevo espacio insignia de Simon indaga en una nueva luz, la de la tecnología digital. “La vieja luz –afirma Sebastián Mealla- sería la luz monolítica. La nueva luz, la dinámica, la luz como un instrumento”.