El reto de crear paisajismo en La Casa de la Luz de Simon
29 Agosto 2023
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Te mostramos como la arquitecta y paisajista Beatriz Borque ha creado paisajismo en La Casa de la Luz. 

 

La arquitecta y paisajista Beatriz Borque ha establecido una diferenciación entre la vegetación expansiva en planta baja y el fragmento de sotobosque de la planta inferior.

Catálogo Iluminación interior Essentials

Instalada en el edificio Oasis del reconocido arquitecto Fernando Higueras, donde la vegetación juega un papel preponderante, La Casa de la Luz, el nuevo espacio insignia de Simon en Madrid, sin duda llevaba en su adn incorporar vitalidad vegetal y retazos de naturaleza. Se ha encargado de realizar el proyecto la arquitecta y paisajista Beatriz Borque y afrontar el reto de recrear un sotobosque de carácter experimental.

 

Una de las directrices generales de la rehabilitación del espacio y adecuación para alojar La Casa de la Luz fue recuperar al máximo la fisonomía original ideada por Fernando Higueras en 1967-1975. Esto se ha extendido también a la vegetación que el arquitecto ubicó en grandes jardineras apaisadas, integradas en el doble espacio de la planta baja.

 

 

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Idea original de Fernando Higueras – Viviendas Militares en Madrid (1967-75)

 

 

 

Vegetación expansiva a doble espacio

 

Al definir el paisajismo de la planta baja, Beatriz Borque revisó la documentación fotográfica del proyecto original donde efectivamente aparece esa vegetación en el altillo. “Más que poner helechos en cascada, pensé en recuperar la idea ‘loca’ de Higueras de plantas que crecían en dos direcciones, hacia arriba y hacia abajo”. Una propuesta muy variable en verdes, con una imagen potente y bastante cuerpo.  Esta vegetación ha quedado instalada en jardineras de fibra de vidrio hechas a medida para el lugar, que incorporan sistema de riego y van forradas para crear un continuo arquitectónico apaisado y curvo en el altillo, tal como lo diseñó Higueras.

 

 

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La Casa de la Luz – Fotografía Jordi Tamayo

 

 

Se ha logrado ese efecto de protuberancia expresiva mediante plantas de hoja grande y porte erecto como Ficus Lyrata, Philodendron Erubescens, Dryopteris Filix-Mas o Helecho Macho, Scheffleras, Monstera Deliciosa, conocida como Costilla de Adán. La Calathea con el envés rosa y granate introduce color. Es una vegetación de sombra, donde no hay plantas con floración.  “Hay muchas plantas distintas –aclara Borque- porque de este modo se dan diferentes escalas y variedad. Algunas no se ven mucho, pero generan el volumen deseado”.

 

Al fondo del altillo, una gran jardinera circular, divida en cuatro porciones, añade verde a modo de boscaje. Borque ha escogido plantas que se adapten a las condiciones inherentes al espacio interior, donde en algunos puntos no recibe excesiva luz natural. En esta última zona se ha instalado un tipo de luz artificial que potencia el desarrollo vegetal.

 

 

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La Casa de la Luz – Fotografía Jordi Tamayo

 

 

Un fragmento de sotobosque  

 

El proyecto de paisajismo adquiere un registro totalmente distinto en el nivel inferior de La Casa de la Luz, una planta sótano comunicada mediante una amplia abertura a la planta baja. “El interiorista y diseñador Antoni Arola –explica Borque- había imaginado el sótano como una vivienda del futuro donde pudieran suceder cambios e incluía un patio-pecera con vegetación”. En realidad, se trata de un patio cerrado, cubierto con un techo tensado Barrisol, translúcido, dotado de luz artificial cenital.     

 

 

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La Casa de la Luz – Fotografía Jordi Tamayo

 

 

Inicialmente existió la idea de reproducir en este patio un fragmento del bosque de la Fageda d’en Jorda, cercano Olot en Cataluña, de donde es originaria la firma Simon. También se barajó la posibilidad de plantar a pie de calle en la entrada de La Casa de la Luz, un conjunto de hayas como recuerdo de esa foresta. Finalmente han sido abedules por su mejor adecuación al clima de Madrid. 

 

Ante los condicionantes espaciales del sótano, Beatriz Borque optó por recrear el paisaje no tanto de un entorno forestal sino del sotobosque de esa arboleda mítica de Olot. En la vegetación plantada se han puesto en juego los helechos y los musgos de la Fageda e introducido el elemento pétreo. “Hemos empleado piedras de río de diferentes tamaños que acompañan los musgos y helechos”. La paisajista señala la dificultad de encontrar musgos para plantar que arraiguen. El que ha crecido llegó con las piedras. Como sustrato se ha mezclado tierra con Sphagnum, un musgo seco con pH ácido que beneficia el desarrollo de los helechos.

 

 

Iluminar la naturaleza

 

El estudio de la luz artificial en relación con el crecimiento de las plantas fue otro de los retos del proyecto. “Las plantas para desarrollarse necesitan una iluminación especial con un espectro determinado, que se mide en micromols. Pero también requieren ciclos de luz y de sombra”, aclara Borque. Durante el día se definió la iluminación del patio con la luz que incorpora el techo tensado Barrisol. Y se complementó con luz artificial específica de crecimiento durante la noche, para asegurar la buena alimentación de la vegetación. Las propias plantas dieron las indicaciones a seguir, pues con esa doble luz se estresaban. 

 

 

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La Casa de la Luz – Fotografía Jordi Tamayo

 

 

Silvia Burés, ingeniera agrónoma y especialista en el tema, llevó a cabo el cálculo exacto de luz   requerida por la vegetación para prosperar sana. Y concluyó en utilizar únicamente la luz diurna del techo tensado y “dejarlas dormir” de noche. Este estudio ha procurado nuevos conocimientos a Simon en materia de iluminar y alimentar la naturaleza en interiores. E innovadoras propuestas para resolver espacios verdes dentro de proyectos de arquitectura.

 

 

Un Fernando Higueras inspirador

 

“La arquitectura de Higueras es un gusto recorrerla”, observa Beatriz Borque. La paisajista ya conocía la obra del arquitecto y destaca la casa-estudio del propio Higueras, bautizada como “Rascainfiernos”, la casa que proyectó para el artista Lucio Muñoz o la vivienda unifamiliar La Macarrona, todos en Madrid. “Es un arquitecto que lleva al extremo todos los espacios. En el edificio Oasis, donde esta Simon, trabaja con secciones al límite, tensionando el espacio”.

 

Para Beatriz Borque, La Casa de la Luz aporta a Madrid un nuevo espacio singular. No solo está dedicado al producto de Simon como reconocida firma de iluminación, sino pensado como lugar de encuentro para que ocurran cosas. “Creo que es una fórmula con mucho futuro –apunta-. Otra manera de enseñar una marca. Esa experiencia de iluminación que se quiere potenciar aquí es muy acertada, sensorial y atmosférica”.

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